El ajo, como protector del cuerpo, por sus propiedades
curativas y como protector, digamos, del alma y su fama como amuleto. Es verdad
que huele un poco mal? Sí, a veces produce cierto rechazo porque el ajo produce mal aliento y transpiración
desagradable, pero esto es sólo por un
corto período de tiempo, mientras se expulsan las toxinas acumuladas en el
organismo, una vez liberadas, ya no se despide mal olor, ni en el aliento, ni
en la transpiración, ni nada de nada…
Pero al César lo que es del césar… como
protector de la salud, no tiene precio.
El ajo, no se conoce
desinfectante, zahumados, germicida y purificador más poderoso que este bulbo
del ajo; limpia los intestinos, depura la sangre y renueva todo el sistema
interno, pudiendo ser usado interna y externamente. El tratamiento de ajo Consiste
en tomarlo en ayunas, a mediodía y por la noche, bien con leche, con pan,
molido, cocido y aún en todas las formas con tal de saturarse bien. Con ajos se
expulsan lombrices solitarias y se evita el tifus. El ajo es también usado con
éxito para La alta presión arterial, para el reumatismo crónico, males del
estómago, enfermedades de los nervios, agotamiento, pérdida de vitalidad, etc. Contra
los gases intestinales se usará ajo crudo con sal.
El ajo asimismo estimula el
apetito y ayuda la digestión y la excesiva acidez del estómago, se recomienda el
ajo en las enfermedades del hígado, pues
presenta inapreciables servicios contra los cálculos, arenillas y congestiones
de este órgano, para ello se tomará en forma de vino, la cantidad de una pequeña
copa ; preparándolo de la manera siguiente : a medio litro de vino blanco no
muy fuerte se ponen tres dientes de ajo finamente picados o triturados y se
deja macerar un día sin que le de la luz, se pasa por el tamiz y luego se
calienta antes de usarlo después de las comidas.
El ajo se emplea en infusión
de leche o caldo como vermifugo (que mata las lombrices) y febrifugo (que quita
la calentura).
El fósforo que encierra hace que sea beneficioso para el cerebro;
y los nerviosos deben usarlo todos los días en el cocimiento de las comidas. Sorprendentes son las virtudes del ajo en las
enfermedades de la vía respiratoria en general, para combatir la tuberculosis se
usará un bulbo entero de ajo diario ; pero se ingerirá en varias porciones y en
cualquier forma, de preferencia crudo o a lo más ligeramente dorado, al horno,
o en salsa con yema de huevo y aceite ; de ninguna manera se empleará para este
propósito hervido, ya que por ebullición pierde sus propiedades medicinales. Para
las enfermedades bronquiales se usa con buen éxito el preparado siguiente 200
grs de ajos; 700 grs azúcar; en un litro de agua se deja hervir por unos 30 minutos,
cuando este frio se guarda en una botella en la refrigeradora, se toma tibio
tres cucharaditas al día.
En el
tratamiento de bronquitis crónicas y para sacar completamente la abundante
expectoración presente en los efectos pulmonares da buenos resultados el
extracto de ajo, preparado de la siguiente manera: En una botella provista de
un buen tapón se pone 40 gramos de ajo bien lavado y bien machacados, luego se
agrega 100 grs. de 90 % de alcohol de
preferencia un vino blanco o pisco; el resultante al principio será turbia pero
después se tornará perfectamente clara al cabo de 5 o 6 días que se guarda bien
abrigado con un trapo en un lugar con
poca luz. Al concluir ese tiempo se filtra el preparado dejando solo el liquido
limpio, obteniendo de este modo un extracto medicinal listo para ser usado,
éste puede mantenerse en perfecta preservación por años. El olor y el gusto
puede ser disimulado con la adicción de 50 % de menta y una o dos gotas de
valeriana; este no altera en nada el poder del extracto. También como
anti-catarral, se puede utilizar el mismo extracto, suministrado 15 o 30 gotas dos veces al día por cinco días en un
poco de agua caliente; y en tratamiento del asma. Si se utiliza en su estado
natural, se empleará dos dientes de ajos bien molidos se le agrega el zumo de
un limón y sal al gusto. Se acompañada con pan en forma de mantequilla o en una
comida, se repetirá dos veces al día por espacio de tres días.
El ajo como amuleto: Algunas
de las supersticiones, cuentos de las
abuelas se mantienen en el tiempo, lo único que ha variado el fin, pero el
concepto es el mismo. Se dice que en la época medieval se usó el ajo para
librarse de brujas, vampiros y malos espíritus, recordemos las viejas películas
de terror en que los campesinos la
usaban para espantar a las brujas o vampiros, cuando se sienten amenazados
cuelgan en las puertas de sus casas ristras de ajos convencidísimos de que eso
les pondrá a salvo… Ahora en algunas zonas se coloca en las puertas para
proteger la vivienda de la entrada de ladrones y envidias enemigas. Los mineros
en Alemania llevaban ajos cuando bajaban a la mina, para mantener lejos las
fuerzas del mal, acostumbradas a causar derrumbes. En algunos países las novias
lo llevan entre sus ropas, para protegerse del mal. Son solo algunas de las supersticiones...
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